Jardín Espiritual
Me encantan las flores y aún más si yo misma puedo plantarlas, cuidarlas y ver como crecen.
Ahora que vivo en el campo, tengo mucho espacio para sembrar y plantar.
También disfruto las flores silvestres. Por eso es que en mi casa nunca faltan los arreglos florales. A veces es sólo una botella reciclada con una flor lo que le da el toque especial a mi ventana, a la mesa, al dormitorio o al baño.
Cuando preparo la tierra, me gusta sentirla en mis manos y percibir ese olor a tierra húmeda. Es delicioso y terapéutico.
Recuerdo a mi mamá dedicando mucho tiempo a su propio jardín. Era grande y hermoso. Como olvidar esas fiestas familiares cuando llegaba el momento de salir a dar un paseo por su jardín y ella nos explicaba cómo se llamaban las flores. Era su orgullo y para mí era divertido ver a las señoras intercambiar ideas de jardinería y regalarse esquejes, patillas y una que otra planta. Hoy, yo hago lo mismo.
Aprendí de mi mamá mucho de lo que hoy sé de plantas y flores. Recuerdo una vez que, siendo niñas, con mi hermana debíamos sacar las malezas del jardín. Había que hacerlo con cuidado para no arrancar las flores. Al levantar una champa de maleza, había un nido con muchos pequeños ratoncitos.
Otras veces debíamos sacar los caracoles de entre las plantas. Crecí en estrecha relación con la tierra.
A mi papá también le gustaba plantar árboles. En una ocasión trajo dos diferentes abetos como regalo para mi hermana y para mí. Yo me sentía tan orgullosa y feliz por tener mi propio árbol. Qué hermoso regalo!
En muchas ocasiones vi a mi papá trayendo alguna flor silvestre a mi mamá cuando volvía de su trabajo. “Mira esta flor que encontré “ le decía.
En estos días leí un escrito en el que aparecía el concepto de “jardín de gracia”. Me encantó e inspiró para profundizar en lo que yo llamo:”Mi jardín espiritual”.
En la Biblia hay un texto en el que se compara nuestra vida espiritual con distintos tipos de terrenos. Me pregunto cuánto he trabajado en mi jardín interior para que las semillas del amor, el perdón, la amabilidad y tantas otras buenas plantitas puedan germinar y crecer? Regar, podar, sacar malezas y picar la tierra es lo que hago para que mi jardín pueda florecer y alegrar la vida de todos los que pasan por nuestra casa.
Así mismo, mi familia, amigos y personas que me rodean: podrán ver en mí a una mujer que “florece, que da frutos y con la cual es agradable pasar tiempo.”?
Así que , sacaré las malezas ( rencor, pelambre, mirar en menos, etc.) regaré y abonaré mi “terreno interior”. Me doy cuenta que este trabajo requiere de mucho más esfuerzo y tiempo para ver los resultados.
También me pregunto si este mundo podría llegar a ser un gran jardín de flores y frutos deliciosos, si cada persona dedicara un poco de tiempo en “jardinear”en su espíritu y dejar crecer el amor, el perdón, la alegría, el respeto y mucho mas.
Con la llegada de la primavera, el deseo de salir a revivir un jardín después del invierno, es grande.
Saldré y mientras esparza nuevas semillas, pensaré en como hermosear mi “jardín espiritual”. Dejaré que nuestro jardinero, Dios, trabaje con su Palabra en mi interior.

Hermosa analogía Lilian. Sembrar en buena tierra, germinar, regar, crecer, podar, florecer, alegrar a otros, dar fruto.
ResponderEliminarLilian, mostrando tus dotes de escritora!! podrías escribir un libro dedicado a las mujeres, pro las cuales siempre has trabajado, has bendecido nuestro jardín espiritual, sembrando muchas enseñanzas y, no puedo dejar pasar, que tu nombre Lilian, El nombre deriva de lirio (lilium en latín). Dado que esta flor se vincula a la pureza, el nombre alude a esta virtud en su portadora. Soy testigo que, en tu caso, se cumple a cabalidad!!.
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