Nuestro Roble

 

Les contaré  algo sobre un hermoso árbol que ha estado ahí desde que heredamos nuestra casa en el campo. Es un Roble.  Es grande y frondoso. Un avellano crece entre sus ramas. 
Es “nuestro Roble”. 
En verano nos sentamos bajo él en un banquillo de madera. Bajo su sombra disfrutamos la vista hacia la cordillera, y qué buenas conversaciones hemos tenido sentados ahí tomando café. 
Nuestros perros nos acompañan y aprovechan la sombra. 

Luego al acercarse el otoño, nuestro Roble nos deleita con sus hermosos colores que van desde el verde, el amarillo, los anaranjados y diversos tonos café. Qué belleza!! Me encanta esta estación del año . 

Al estar sin hojas en invierno, sigue siendo hermoso:
Podemos ver su robusto tronco, sus ramas gruesas y delgadas. Y cuando cae nieve, sus ramas brillan y se ve aún mas bello.
Esto me hace pensar que ahora que estoy en el “otoño/invierno”de mi vida, cuando la salud es más  frágil, mi cuerpo no es tan bello, estoy mas lenta y olvido cosas, aún  así mi vida puede ser hermosa: puedo mostrarme tal cual soy ahora y seguir cobijando a otros. Las canas y arrugas son una bendición y las puedo mostrar al igual que nuestro Roble no esconde su agrietado tronco y ramas quebradas.

Con ansias esperamos la primavera ya que nuestro Roble nos regala sus exquisitos  digueñes.
Para disfrutar una rica ensalada de estos hongos, hay que lanzar un palo e intentar que caigan , luego recogerlos y prepararlos. 
En esta estación van creciendo nuevas y pequeñas hojas de un verde intenso.  Al mirar nuestro Roble desde mi ventana, viene a mi mente el primer Salmo de la Biblia: si amo a  Dios y vivo según sus leyes, me compara con un árbol firmemente plantado que da su fruto a su tiempo. 

Todos podemos beneficiarnos del hermoso jardín de Dios que nos provee semillas, frutos, flores y grandes árboles.
 Uno de ellos es nuestro Roble. 
Hoy observé como un gallo y una gallina escarbaban buscando su alimento debajo del Roble y más arriba en sus ramas, descansaban unos pájaros.
Cuando me siento triste y cansada, miro por la ventana y al ver el Roble , pienso en las palabras del Salmo 96 que me recuerda que incluso los árboles cantan de alegría. Me pregunto si yo también puedo cantar y moverme en la vida en medio de vientos y golpes?
Los Robles son fuertes y bellos y así es Dios. 
Meditar en esto me llena de ánimo , fuerza y gozo y me levanto para seguir adelante. La naturaleza me energiza: caminar dentro de un bosque o en un campo abierto, sentir el viento en mi cara, mirar el cielo azul, es totalmente restaurador!!
Nuestro  Roble no está en un bosque como la mayoría de los árboles. Está solo.
Recibe el viento y la lluvia de todos lados. No tiene a otros árboles  que le ayuden a suavizar el impacto de un temporal de viento, lluvia y nieve.
Sin embargo lo veo fuerte, robusto y bien erguido.
Quiero parecerme a este Roble: bien enraizado, que soporta los temporales de la vida, sigue creciendo y cobija a otros.
Qué linda comparación del Salmo 1:”Somos como árboles “.

Este invierno ha sido muy lluvioso, pero como ya les decía, hay belleza en esta estación: un hermoso arcoíris apareció entre las ramas de nuestro Roble. Salí corriendo en medio de la llovizna para fotografiar y empaparme del momento:
Dejé que la suave lluvia mojara mi rostro mientras miraba nuestro Roble y al arcoíris que le daba el marco perfecto a ese cuadro. 








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